Después de esos cuatro meses en solitario y esas dos ultimas semanas con Rubén, volvíamos a casa después de una aventura increíble. Una aventura llena de magia, diversión, sin descanso y con muchas aventuras que contar al llegar a casa y ver a nuestras familias. Sobretodo nos volvíamos a casa con muchos recuerdos, gente maravillosa que nos encontramos por el camino y que nos acogió de forma espectacular, que sin pensarlo dos veces nos abrieron los brazos y nos acogieron en sus casas, en sus vidas y en sus grupos de amigos. Nunca olvidaré toda esa magnífica gente que sin pedírselo simplemente estaban allí, al lado, dando todo su apoyo.

La magia volvía a Barcelona y la función había terminado. Podemos volver a dormir.