No recuerdo jamás haber estado tan cansado. Después de 14 horas de tren llegamos a Chonqin, una de las ciudades más pobladas del mundo. Nuestras energías empezaban a estar a cero, creo que me dormí en el taxi de camino al hotel e incluso en la recepción del mismo! Después de tantas actuaciones, tantas horas despiertos y tantísimo trabajo y también de goce y diversión, empezábamos a estar sin combustible en el cuerpo.

No obstante, por suerte o por desgracia, el clima  no nos acompañó y pudimos descansar unas horas antes de actuar en un local de la ciudad justo en el centro de Chonqin rodeado de edificios increíblemente altos y luminosos. y así fueron los siguientes días en la ciudad.

Por la mañana pudimos hacer algo de turismo y conocimos a Yuri, un chico Italo Cubano (si si, lo he dicho bien) que hablaba un chino perfecto y que me acompañó a los espectáculos junto a mi ayudante y gran amigo Rubén con el que compartí toda ese viaje y experiencia.

Así pues, por la tarde nos preparábamos para el espectáculo de magia y nos íbamos juntos a actuar! Chonqin me recuerda mucho a Nueva York, una ciudad que nunca duerme! Impresionante.