Bien después de actuar en Nueva York, tuve la posibilidad de encontrarme con Jordi Magomero, un mago Catalán que vive en la ciudad que nunca duerme, y a parte de que él si que puede dormir me recibió con los brazos abiertos y la puerta de su casa también. Fue muy amable por su parte que me permitiera pasar un rato como ese tan agradable!

Nueva York fue una ciudad impresionante, grande y espectacular. Nunca falta un poquito de magia en ella!