La historia termina, llegando a Zenzen, en avión. Sin más energías, sin más aguante, cansados del viaje, de las pocas horas de sueño de las muchas horas de actuación… mi compañero de viaje y ayudante se sabía hasta los diálogos de los juegos de memoria! Pero allí estábamos en Zhenzen para pasar nuestro ultimo día, hacer la última función, dejar a China con un buen sabor de magia y volver para Shanghai a dormir y coger nuestro último avión!!!